domingo, 11 de febrero de 2018

#Colaboración: el motor de la sociedad del siglo XXI


Ya sabemos que vivimos en una sociedad de datos, de información y de conocimiento.
Lo que todavía nos cuesta mucho asimilar es que el motor de nuestra sociedad líquida, compleja e impredecible, es la colaboración.

En el proceso de cambios acelerados y disruptivos que enfrenta  la industria de las comunicaciones
-entre muchas otras- queda en evidencia la falta de flexibilidad y agilidad organizacional para adaptarse a los nuevos desafíos. Cambió la música y las estructuras corporativas -con musculatura rígida- tienen dificultades para seguir el ritmo.

Ejemplos para confirmar lo anterior, sobran. Desde Kodak hasta BlackBerry, pasando por Olivetti y Blockbuster.

Los observadores y analistas de las olas de cambios de las últimas tres décadas, coinciden en el diagnóstico y también en las recomendaciones. Incluso están de acuerdo en la denominación del nuevo fenómeno: transformación digital.

Así se comprobó en las ponencias del reciente Foro Económico Mundial, realizado en Davos, Suiza. El tema fue expuesto y validado por expertas como Ginni Rometty, presidenta de IBM, y por emprendedores exitosos como Jack Ma, el genial fundador y presidente de Alibaba, el gigante mundial de ventas por Internet. Para agregarle glamour, hasta Jane Fonda fue al Foro Mundial a exponer sus convicciones sobre la importancia de la innovación y de la imprescindible adaptación a los cambios.

Siguiendo la canción de Mercedes Sosa, todo cambia. Cambian las estrategias, cambian los diseños, cambian las estructuras, cambian los procesos, cambian las funciones, cambian las plataformas. Todo cambia.

Y cambia para todos.

Un ejemplo específico en el ámbito comunicacional es lo ocurrido con la función, el cargo y el perfil de los llamados "Community Managers". Se trata de un trabajo que tiene sus ancestros en la década de los años '90 y que tuvo sus años de gloria con el boom de las redes sociales, en la llamada web 2.0 que evolucionó, a la "web semántica" y que ahora salta a la web 4.0 -con nuevos modelos de interacción, que empieza a teñirse con colores y algoritmos de inteligencia artificial.

Ya no basta con la paciencia, el entusiasmo y la dedicación exclusiva de una persona para activar, atender y amplificar los alcances de mensajes y conversaciones online.

Con la vorágine, impacto y omnicanalidad de las redes sociales, hoy  es insuficiente, ineficiente y poco sustentable, mantener un formato individualizado y concentrado en una sola persona, con todas las limitaciones que eso implica.

Las organizaciones, en todos los ámbitos, necesitan surfear bien  las olas de cambios.
La ola variable y potente de las redes sociales nos obliga a mirar el entorno y mutar de los "Community Managers" a una gestión de redes online, en forma integrada y colaborativa. 

De partida hay que integrar más a otro personaje -el Web Master- casi siempre confinado en las crípticas dependencias informáticas.

La gestión de redes online requiere una integración mucho más estrecha entre la publicación (en portales y sitios web corporativos) y la interacción cotidiana en plataformas como Facebook, Twitter, Instagram, Linkedin y otras.

El flujo incesante y creciente de mensajes y posts  necesita contenedores para dar pausa y sentido a la corriente. Los ríos torrentosos requieren buenos embalses.

El primer paso para una nueva gestión organizacional de redes online, más colaborativa y más potenciada, es reconocer que la  transformación digital -tan en boga hoy-  en realidad es una transformación cultural-digital.


Y lo más importante, tener muy presente que la colaboración es el motor del siglo XXI. 

lunes, 5 de febrero de 2018

Hay que estar muy atentos. En Facebook siguen trabajando mientras uno duerme...


En las pocas semanas que llevamos del año 2018 los ingenieros de Facebook siguen aplicando cambios mayores en las instrucciones y programaciones del software para seleccionar, priorizar y publicar noticias y comentarios en la red social global.

Así lo confirma el propio Mark Zuckerberg en el Blog oficial de la compañía.
Primero, nos cuenta que van a fomentar las "interacciones sociales significativas", lo que significa que veremos más contenidos referidos por amigos y familiares y menos publicaciones de noticias y mensajes de marcas comerciales.
Y el segundo anuncio de cambio es que Facebook se asegurará, con mayores filtros, que la calidad de las informaciones que se publican cumplan con criterios como relevancia, proximidad, confianza y sentido, todo a partir de calificaciones de los propios usuarios.

Y aún más, Facebook deja una Pauta para Editores de Contenidos con las recomendaciones para lograr mejores resultados en la principal red social del mundo.

¿Todavía hay alguien que dude de los cambios en curso en el ecosistema global de comunicaciones?